Tuesday, April 15, 2008

El heraldo del mal

Un sacerdote mantiene una fe y una moral que si bien no son exigibles per se, son recomendables y forman parte de su “trabajo“. Esto es básico porque se sea religioso o no, se crea o no todos, damos ese valor de justicia y compromiso a los clérigos de las religiones. Por eso es tan inmoral, tan deleznable, tan abyecto, tan pútrido que una persona con traje religioso se dedique al terrorismo, a la violencia, a la tortura, al dañar al prójimo y al próximo.

Es el caso del sacerdote Christian Von Wernich que involucrado en la tortura en los tiempos de la dictadura en Argentina no solo colaboraba con los asesinos, actuando de lenitivo y de cómplice de lo que en confesión se le prestaba, sino que se “manchaba” literalmente su hábito cural con la sangre de los arrestados.

Es un hito que por fin todos los que estén involucrados en estos delitos estén o no investidos de sacerdotes paguen sus crímenes y un descanso para la iglesia que de esa manera, se sacude aquellos aires de connivencia y colaboración más allá de la sospecha. También para la Argentina que poco a poco se libra de ese ancla de plomo de la vergüenza de la dictadura.

Cadena perpetua para quien en el cielo y en la tierra merecería el infierno eterno.

Posted by libertad44 in 06:44:01 | Permalink | Comments Off